Control de las malas hierbas sin herbicidas o con herbicida natural

Las malas hierbas son una pesadilla para cualquier jardinero.  Crecen con una asombrosa facilidad al menos dos veces al año. Cuando se extienden, además de ser antiestéticas roban los nutrientes al resto de plantas de nuestro jardín. Para eliminarlas hay que eliminarlas mecánicamente desbrozando con una máquina de disco o de hilo. O bien secarlas por medio de un herbicida químico. Pero los herbicidas que podemos encontrar en el mercado están compuestos en su mayoría por glifosato. El tristemente famoso compuesto patentado por Monsanto, un problable carcinógeno que no sólo es peligroso para nuestra salud. Por ello evitar su uso es imprescindible y para ello se puede emplear un herbicida natural. O bien alguna alternativa que evite el crecimiento de las mismas.

¿Por qué crecen las malas hierbas de forma descontrolada?

Cualquier terreno que reciba algo de humedad y la suficiente cantidad de luz solar va a ser adecuado para algunos tipos de vegetación. Existen plantas que están mejor preparadas que otras para sobrevivir en zonas sin riego y sin apenas nutrientes.

Se pueden controlar las malas hierbas con herbicida natural

El viento trae semillas de plantas desde las parcelas vecinas o zonas de campo en las que ya están establecidas estas especies. Estas plantas, no deseadas, que se desarrollan en terrenos de mala calidad, incluso si están muy compactados y faltos de nutrientes son las que conocemos como malas hierbas.

¿Como evitar el crecimiento de la maleza?

Para evitar que nuestro jardín se llene de estas plantas podemos optar por diferentes soluciones. En primer lugar y aunque resulte una obviedad podemos minimizar la existencia de las zonas donde crecen. Plantando árboles, árbustos, cesped o incluso plantas rastreras como hiedra o juníperos podemos reducir el hábitat de las malas hierbas y ahorrarnos un buen trabajo de mantenimiento anual.

Otra opción es instalar una malla antihierbas. Estas mallas están elaboradas con un tejido que reduce la cantidad de luz que llega al terreno. Esto evita el crecimiento de las plantas. Además incluso si consigue crecer la planta no puede atravesar la malla. Pero en cambio el agua de la lluvia si puede atravesar la malla para evitar encharcamientos. Estas mallas se suelen recubrir con gravilla decorativa, arena o simple grava de construcción.

Se puede combinar con plantas que se ubicarán en agujeros practicados sobre la malla. Es una solución que controla el crecimiento de las malas hierbas de manera muy efectiva. Alguna semilla llegará con el vieno y crecerá entre las piedras pero la eliminaremos muy fácilmente ya que al no atravesar la malla la raiz no se puede fijar en el terreno. Digamos que la malla antihierbas elimina el 90% de la maleza.

Otra solución: emplear un herbicida natural como alternativa al glifosato

No siempre es posible instalar mallas antihierbas. Pero podemos evitar herbicidas perjudiciales en nuestro hogar con una alternativa: un herbicida natural. Existen diferentes productos que pueden terminar con las malas hierbas sin resultar tan perjudiciales como el glifosato. Un ejemplo fácil de conseguir y efectivo es la sal o el vinagre.