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Una breve mirada a la autonomía y la recarga del coche eléctrico

Los detractores del coche eléctrico señalan a menudo la reducida autonomía de este como argumento en su contra. Sin duda, su gran autonomía y la facilidad para repostar combustible son dos aspectos envidiables del vehículo tradicional con motor de explosión. Ahora bien, si consideramos su impacto sobre el entorno, ¿tal vez sean los únicos?

En cualquier caso, el contra de la autonomía limitada del vehículo eléctrico disuade a algunas personas de apostar por esta tecnología. Y esto sí es un hecho innegable. Por ello, en este artículo queremos analizar a fondo esta cuestión. Aquí te hablaremos, entre otras cosas, de las estaciones de carga eléctrica para coches eléctricos.

estación de recarga para coches eléctricos

El panorama de los combustibles fósiles y la electricidad

Para situarnos en contexto, repasemos primero algunos conceptos sobre la energía. Como sabemos, mucha de la electricidad que consumimos se produce quemando petróleo, carbón y gas natural; es decir, quemando combustibles fósiles.

Los combustibles fósiles son recursos no renovables que proceden de plantas que se fosilizaron hace miles de años. De resultas, la energía que almacenaban, que inicialmente procedía de los rayos del sol, se concentró en un mínimo espacio. Precisamente, la gran autonomía del vehículo convencional es consecuencia de la inmensa densidad energética del diésel y la gasolina.

Sin embargo, la electricidad que usa el coche eléctrico para rodar por nuestras ciudades también se puede producir a partir de fuentes de energía renovables. Hablamos de recursos como el sol, el viento y el agua, que, respectivamente, pueden generan electricidad a partir de paneles solares fotovoltaicos, turbinas eólicas y presas hidráulicas.

Sobra decir que, desde la perspectiva medioambiental, generar electricidad a partir de recursos renovables tiene un menor impacto sobre el planeta y que una ambiciosa meta es que en un futuro, ojalá no muy lejano, la energía verde sea la única que usemos para recargar la batería de nuestro vehículo.

En cualquier caso, dos indudables ventajas del coche eléctrico son: la primera, no contaminar con humo el aire de nuestras ciudades. La segunda, aliviar el calentamiento global de la Tierra al reducir las emisiones de dioxido de carbono (CO2). Ya que parte de la electricidad procede de recursos renovables. Y un inconveniente: recargar la batería no es tan rápido como repostar combustible.

Sobre los tipos de estación de carga para el coche eléctrico

Hace solo unos años, las estaciones de carga para coches eléctricos solo las encontrábamos en las grandes ciudades. Hoy, en cambio, los puntos de recarga de vehículo eléctrico con Circontrol, por ejemplo, son comunes en gasolineras y centros comerciales. De igual manera, los restaurantes los instalan en el aparcamiento para clientes; las comunidades de propietarios de viviendas, en el garaje del edificio, y las oficinas, en el parking para empleados.

Pero ¿qué son y cómo funcionan los puntos de recarga para vehículos eléctricos? En los siguientes párrafos, te vamos a explicar, a modo de resumen, algunos detalles que debes conocer sobre ellos.

Los fabricantes de coches eléctricos apostaron por conservar la estética de la tapa de combustible en la carrocería del vehículo. Lo mismo sucede con los puntos de carga. Así, las estaciones de recarga cuentan con una manguera, en este caso eléctrica, equipada con un enchufe terminal que recuerda al boquerel de la pistola de carga de gasolina o diésel.

Es más, existen postes de carga para calzadas o estaciones rápidas para gasolineras que replican el aspecto del clásico surtidor, con mangueras diferenciadas para vehículos equipados con conector tipo 1 (de uso común en coches americanos y asiáticos) o tipo 2 (conector europeo). Asimismo, este tipo de punto suele incluir una pantalla táctil y sistema de pago para tarjetas sin contacto. En cambio, en comunidades de vecinos y empresas el formato del punto de carga más comúnmente empleado es el enchufe de pared.

IEC 62196-2 o Mennekes: conector tipo 2 para vehículos eléctricos (conector europeo)

La potencia, en proporción inversa al tiempo de carga del vehículo eléctrico

Que la autonomía del coche eléctrico sea limitada resta importancia cuando la recarga de la batería es rápida. ¿De qué depende, entonces, el tiempo de recarga de un vehículo eléctrico? El factor primordial es la potencia eléctrica del punto de carga.

En efecto, cuanto más potente sea el punto de carga, antes se carga la batería del vehículo. Tiempo y potencia influyen el uno sobre el otro en proporción inversa. Hoy, ya existen cargadores de alta potencia (100 kW) capaces de cargar la batería de un utilitario al 80 % en apenas media hora.

Es, pues, deseable que la estación de carga eléctrica disponga de la mayor potencia posible. Sin embargo, la instalación eléctrica de la vivienda (oficina, centro comercial) y la del propio vehículo limitan la potencia máxima, como vamos a ver a continuación.

En primer lugar, aumentar la potencia eléctrica implica un mayor flujo de electrones por los cables de la instalación. Para prevenir el sobrecalentamiento, consecuencia de este incremento de corriente, en toda instalación eléctrica se instalan limitadores de potencia. Por ejemplo, la potencia eléctrica contratada en un hogar típico se mueve en una horquilla de 3-6 kW, lo que imposibilita la instalación de un cargador rápido de 50 kW o 100 kW.

No obstante, la limitación anterior se reduce cuando la instalación eléctrica es trifásica en vez de monofásica. Es decir, cuando la electricidad se suministra por tres cables de fase y no por los dos habituales (fase y neutro). Sin embargo, una desventaja de este tipo de contrato eléctrico es que es más caro y suele quedar restringido a entornos industriales o, en el caso de los hogares, a viviendas unifamiliares.

En segundo lugar, el cargador a bordo del vehículo (OBC por sus siglas en ingles) establece también un máximo de potencia. De nuevo, el límite es inferior si la corriente de entrada es monofásica. Ahora bien, este dispositivo rara vez es un factor excesivamente limitante; de hecho, el punto débil de la cadena de suministro es, en la mayoría de las ocasiones, el diámetro de los cables de la instalación.

Conclusión

Para concluir, un breve ejemplo sobre cómo promueve la legislación el uso del coche eléctrico. La nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética establece que a partir de 2023 todos los edificios no destinados a uso residencial con más de veinte plazas de aparcamiento deberán contar con puntos de recarga para vehículos eléctricos.

En suma, un reto que afrontará nuestra sociedad en los próximos años será el de adaptar las instalaciones eléctricas de oficinas, edificios comerciales y hogares a las necesidades de los nuevos cargadores de coches eléctricos. Al reducir el tiempo de carga de la batería, las cada vez más potentes estaciones de carga minimizan el inconveniente de la autonomía limitada de los coches eléctricos

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