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Bastoncillos ecológicos

Su intención era buena; buena es la que lio. Ya sabemos que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones… El americano de origen polaco Leo Gerstenzang es el inventor de un producto formidable y odioso a un tiempo: los bastoncillos ecológicos ¿para oídos?

bastoncillos de algodón

Muchas anécdotas nos cuentan cómo ocurrió el hecho. Una de ellas relata lo sucedido en el baño de su casa, un buen día de 1923. Leo observaba cómo su mujer, Ziuta, se las ingeniaba para armar un invento casero fijando un lóbulo de algodón sobre el extremo de una varilla de madera. Acto seguido limpió los oídos de su bebé con tal artilugio.

Horrorizado por que la madera pudiera astillarse en el oído del pequeño, o peor, por que la pieza de algodón se soltase y quedase atrapada en el canal, Leo decidió que iba a investigar el asunto. Quería inventar algo más seguro. Y lo hizo. Creó el primer bastoncillo de algodón.

Los primeros hisopos eran ecológicos…

No deja de ser curiosa esta anécdota porque, irónicamente, los primeros hisopos para los oídos ya eran ecológicos. En efecto, si nos olvidamos de momento del pegamento, el cuerpo del objeto era de madera y la bolita absorbente, de algodón. No obstante, el diseño del producto pronto iba a cambiar, como veremos más adelante (desde el punto de vista ecológico, para peor).

Pero antes de ver cómo y por qué se llegó al plástico, es interesante que nos hagamos otra pregunta. ¿Por qué llamamos hisopos a los bastoncillos de los oídos? ¿De dónde viene este nombre? ¿Acaso es un bálsamo? ¿Un peligroso bicho que quiere mordernos? No lo hará. Pero, al igual que la mirra, tiene propiedades medicinales.

La planta del hisopo

La palabra hisopo viene del griego hýssōpos, que a su vez viene del hebreo ēzōb. En la primera acepción del diccionario, un hisopo es:

…una planta muy olorosa de la familia de las labiadas, con tallos leñosos de 40 a 50 cm de altura, derechos y poblados de hojas lanceoladas […] planta muy común, que ha tenido alguna aplicación en medicina y perfumería

DEFINICIÓN DE HISOPO DEL DRAE

Hay que añadir que esta planta herbácea, el Hyssopus officinalis, es nativa de Europa meriodinal, el Medio Oriente y la costa del mar Caspio. Y que en Medicina se usa por sus propiedades antisépticas, antitusivas y expectorantes.

hisopo
Arbusto Hyssopus officinalis. Foto: Holger Casselmann

El aspersorio hisopo

Así que, en efecto, podemos decir que el arbusto mencionado es sin duda un hisopo ecológico. Y lo más sorprendente es con tal planta aromática se fabricaba un artilugio llamado o de igual manera, o por este extraño nombre: aspersorio. Este aspersorio es un ‘útil que sirve para asperjar agua’ y que, en su forma primitiva, no es más que un ramillete del citado arbusto.

Tiempo después, el hisopo vegetal evolucionó hasta convertirse en un instrumento más sofisticado. El moderno aspersorio, formado por una varilla de metal con una esfera hueca en el extremo, le sirve a un sacerdote para esparcir agua y bendecir a las personas en ciertas liturgias.

Y ahora sí, ahora que sabemos por qué se llama hisopo al bastoncillo de oídos, continuemos indagando en su pasado.

Material del cuerpo de los bastoncillos de oídos

Recapitulemos un momento. Leo Gerstenzang inventó el hisopo inspirado por el invento orejero creado por Ziuta. Y como ella, apuesta por la madera para sus primeros bastoncillos. Sin embargo, enseguida el cuerpo iba a ser sustituido por una varilla de papel. El papel prensado es más seguro, pues no hay riesgo de que dañe al oído si se astilla. O eso creía él…

Sin embargo, aquellos bastoncillos, que se fabricaban enrollando papel de alto gramaje, tenían un par de pegas. No eran flexibles. No soportaban el agua. ¿Se echa ya de ver lo que va a acontecer? Nos encontramos en la antesala de los bastoncillos con núcleo de plástico.

Los hisopos de plástico

En efecto, el hisopo de palito plástico es impermeable, y es flexible. Y lo que es mejor: basta con añadir unas gotas de adhesivo termofusible en los extremos de la varilla para sellar el orificio. De esta forma se previene que el terminal pudiese perforar el lóbulo de algodón (y una posible pérdida de audición por lesión en el tímpano).

Así que, plástico extruido, a veces con forma de antorcha en sus extremos —para evitar que penetre excesivamente en el oído y dañe el tímpano—, es el bueno de la película. Los hisopos de plástico son efectivos, resistentes y baratos.

Pero espera, que aún hay más. La Leo Gerstenzang Infant Novelty Co., es decir, la empresa que Leo fundó para vender sus hisopos, también patentó el envase de plástico que los contenía. Y ¿qué podía tener de especial una simple caja para justificar una patente?

Con buen criterio, Leo diseñó un peculiar envase que se podía abrir y cerrar con una sola mano. De esta forma, padre o madre podían sostener al bebé con una mano mientras cogían con la otra el bastoncillo. Una buena idea que, desgraciadamente, aún requería usar más plástico.

Alternativas ecológicas a los bastoncillos para oídos

¿Hay alternativas? Sí, las hay. Pero vamos por partes.

Hay varios tipos de hisopos. El más común es el bastoncillo de oídos doméstico: el de 8 cm de longitud. Pero también hay largos hisopos nasofaríngeos con los que se toman muestras de tejidos para analizarlos. De este tipo son los bastoncillos usados para el diagnóstico del coronavirus en la pandemia de COVID-19, es decir, las pruebas PCR.

Quitando tales bastoncillos, que además de largos, flexibles y resistentes, han de ser estériles, como también deben serlo los usados para extraer cultivos de laboratorio, los hisopos domésticos de plástico sí se pueden sustituir por bastoncillos ecológicos. Así que vamos a ver sus ventajas y, sobre todo, ¡por qué deberíamos comprar estos y olvidarnos de los de plástico!

Dos son los tipos de hisopo ecológico: uno, con cuerpo de papel enrollado y prensado; el otro, con palo de madera de bambú. En ambos su absorbente bolita debe ser de fibra de algodón orgánico, pues en el cultivo tradicional del algodón se utilizan pesticidas nocivos y otros químicos de síntesis peligrosos para la salud. Sin ir más lejos, en Brasil murieron 500 millones de abejas en solo 3 meses por esta causa.

Ahora bien, ¿de verdad hay que comprar hisopos para la higiene del oído? Pues ¿no se dice que son malos?

bastoncillos ecológicos
Bastoncillos ecológicos biodegradables con palo de bambú y algodón orgánico

Pero ¿deberíamos comprar bastoncillos para limpiar nuestros oídos?

Solo en EE.UU., 35 personas visitan cada día las salas de emergencias de los hospitales por lesiones en los oídos producidas por hisopos. Según Journal of Pediatrics, el 73 % de las heridas son consecuencia de limpiar los oídos (sufrir una caída mientras el hisopo está insertado en el oído es otra causa frecuente de lesión).

Por otro lado, ¿realmente hay que quitar la cera del oído? En absoluto. La cera está precisamente para proteger el oído interno y evitar que a él lleguen cuerpos y agentes externos. En realidad, el oído se limpia de manera automática, por lo que no hay necesidad de hacerlo en casa (¡y menos aún con hisopos!).

Riesgos de limpiarse el oído con bastoncillo

Dos son los peligros de usar hisopos para la higiene del oído: primero, una lesión permanente en el tímpano o en los huesos del oído interno (que a su vez puede acarrear problemas de equilibrio, mareos, etc.); segundo, empujar el cerumen al fondo y con ello producir un tapón de cera.

Resumiendo: paradójicamente, los bastoncillos de oídos no se deben usar para limpiar los oídos. De hecho, así se indica en algunas cajas de hisopos, que advierten de que «no se debe introducir el bastoncillo en el canal auditivo». Veánse la publicidad, envase y descripción del producto para corroborar este punto: se comprobará que no se hace mención alguna a la limpieza de oídos.

Pero, entonces, ¿por qué se siguen fabricando los hisopos?

Usos de los bastoncillos de algodón

Fuera del ámbito de la higiene personal, los bastoncillos de algodón tienen muchas otras utilidades:

  • Los constructores de maquetas a escala los usan para aplicar calcomanías en los modelos
  • Sirven en laboratorios para medir la tensión superficial de un cuerpo (en el ensayo del nivel dyne)
  • Permiten limpiar los diodos láser de dispositivos ópticos (con la ayuda de alcohol isopropílico)
  • También son útiles para limpiar zonas de difícil acceso en dispositivos electrónicos (p.ej.:teclados de ordenador)

Además de los anteriores, los bastoncillos de oídos de bambú, también se pueden usar en higiene y cosmética, y esta vez sin correr riesgos, por ejemplo: para la limpiar las uñas.

Conclusiones sobre los bastoncillos ecológicos

El infierno está lleno de buenas intenciones. Y ciertamente buena fue la de Leo Gerstenzang: prevenir una lesión de oído.

Sin embargo, lejos de servir para ello, el invento de Leo nos trajo dos cosas nefastas: una, la opuesta a la pretendida, es decir, causar una herida o tapón de cera en el oído; la otra, los daños colaterales, contaminar el planeta con un plástico que, en el mejor de los casos (polipropileno), tardará 30 años en degradarse.

En conclusión, si hemos de comprar bastoncillos de algodón —y jamás para limpiar el oído—, ¡que al menos sean ecológicos!

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